11 Oct Toronto 2020: México, diversidad y el futuro
El Festival de Cine de Toronto presentó una notable representación de películas con contenido LGBTQ+ en su programa, encabezadas por las ya mencionadas en previos artículos, Ammonite y Summer of 85, pero también por Joe Bell (con un sólido Mark Wahlberg que recorre el país hablando sobre los efectos del bullying después de que su hijo gay lo sufriera en carne propia), Falling (debut detrás de las cámaras de Viggo Mortensen, como un hombre gay que debe cuidar de su padre enfermo que además es racista y homofóbico, pero la película busca cierta redención y se queda corta en lograr un impacto más allá del hartazgo) y Saint-Narcisse (poco convencional como todo el cine del director de culto Bruce LaBruce, pero quizás su obra más accesible). Un tema recurrente que también encontré, y que es digno de mención dada su escasa representación en el cine, es el de los hombres trans, pues además del documental No Ordinary Man, también se vio en dos ficciones europeas: A Good Man, de Francia, y Neubau, de Alemania. La primera es más destacable, y también ha causado cierta polémica por tener a una actriz cis -en la figura de Noémie Merlant- interpretando a un hombre trans; el tema queda sobre la mesa de debate, pero la película está filmada con mucha sensibilidad por la directora Marie-Castille Mention-Schaar, y los temas que toca son de gran interés tanto dramático como discursivo.
La presencia mexicana se dejó sentir con mucha fuerza en la figura de Nuevo Orden, pero también se presentó, hacia el final del festival, la nueva producción del director Nicolás Pereda, Fauna. La película, que además viajará a los festivales de Nueva York, San Sebastián y Morelia, es una meta sátira sobre la interpretación y el falso glamour del narco, dura 70 minutos y es más exitosa en ideas que en ejecución, pero el resultado final es subversivo y después de verla no podía dejar de pensar en ella. Cabe destacar también la presencia de Eiza González en la comedia negra I Care a Lot, como coprotagonista junto a Rosamund Pike; si bien la película no se presentó a la prensa, la respuesta que recibió de quienes la vieron fue muy positiva.

Otras producciones notables: Wolfwalkers, un cuento sencillo y mágico con este peculiar estilo de animación semiterminado de Tomm Moore que produce imágenes bellísimas acompañadas de una gran partitura, y cuyo personaje principal es como estar viendo a una Saoirse Ronan animada. Shadow in the Cloud pone a Chloë Grace Moretz en un avión de carga en plena Segunda Guerra Mundial, donde tiene que luchar contra el machismo de la tripulación y contra criaturas que los acompañan, en una especie de película serie-B ochentera que resulta muy entretenida. Y varios actores de renombre presentaron también sus últimas producciones con diferentes resultados, de bien a regular a mal: Idris Elba en Concrete Cowboy sobre una subcultura de vaqueros afroamericanos en pleno Philadelphia, Naomi Watts en Penguin Bloom sobre una mujer que sufre un accidente y su vida cambia con la llegada de una urraca que se comporta casi como perro, David Oyelowo en The Water Man sobre un niño y la búsqueda del hombre misterioso del título para salvar a su mamá, y Sebastian Stan en Monday sobre un idílico romance fugaz que se convierte en una anti-comedia romántica.
Finalmente, y para quien interese el contexto de los premios, es muy probable que Nomadland reciba mucha atención, sobre todo para su directora y actriz. Regina King y su One Night in Miami también podrían lograrlo, pero dependerá de la competencia que veamos en los siguientes meses. Vanessa Kirby y Kate Winslet parecen tener un lugar asegurado en la contienda, así como Anthony Hopkins por The Father, un drama sobre demencia que se estrenó en Sundance y tuvo funciones especiales en Toronto. Los rubros de documentales y películas “internacionales” son más impredecibles y poco a poco irán tomando forma, pero no me sorprendería ver a varias de estas películas en la contienda. Y como versión alternativa fuera del mundo de Disney y Pixar, Wolfwalkers bien podría figurar en las competencias de película animada.
Nos despedimos así de la vigésima edición del festival canadiense, que deja un buen sabor de boca en miras de poder regresar a su versión normal el próximo año. Por lo pronto a seguir viendo y apoyando el cine, hoy más que nunca.
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