03 Jun El otro Cannes: 15 descubrimientos fuera de la competencia oficial
El Festival de Cannes, en su edición 2026, acaba de llegar a su fin. El consenso general de los reporteros y críticos que asistieron este año fue que la programación de la competencia oficial no fue muy destacada, con varios autores de renombre como Asghar Farhadi, Koreeda Hirokazu, László Nemes o Na Hong-jin recibiendo reacciones muy dispares, además de muchas otras películas pasando con más pena que gloria.
Al final de cuentas, el rumano Cristian Mungiu se alzó con la Palma de Oro, con su película “Fjord” (que en México distribuirá Cine Caníbal), mientras que películas de Andreï Zvyagintsev (“Minotaur”), Paweł Pawlikowski (“Fatherland”), Hamaguchi Ryusuke (“All of a Sudden”), Lukas Dhont (“Coward”), Valeska Grisebach (“The Dreamed Adventure”), Emmanuel Marre (“A Man of His Time”) y Javier Calvo y Javier Ambrossi (“La bola negra”), se llevaron los demás premios entregados por el jurado precedido por el director surcoreano Park Chan-wook.
Otro sentir recurrente es que -por momentos- las secciones paralelas del festival llamaron más la atención que la competencia oficial. Recordemos que el festival tiene además la sección Un Certain Regard, para directores que presentan su primera o segunda película, además de películas fuera de competencia en secciones como Proyecciones Especiales, Cannes Premiere o las funciones de medianoche. Así mismo, hay tres secciones que se llevan a cabo en el puerto, pero que no son parte del festival como tal: la Quincena de Realizadores, la Semana de la Crítica, y ACID.
Vale la pena también considerar las películas presentadas ahí, y en Cine Pantalla tuvimos la oportunidad de ver 15 de ellas. Aquí un recuento:
UN CERTAIN REGARD
“Elephants in the Fog”
La ópera prima del director Abinash Bikram Shah se alzó con el Premio del Jurado y cuenta la historia de Pirati (una excelente Pushpa Thing Lama), la matriarca de la comunidad trans Kinnar en una pequeña aldea de Nepal. Pirati sueña con hacer una vida con su novio, pero cuando desaparece una de las chicas del grupo, vuelca su atención a encontrarla a toda costa.
La resiliencia de Pirati es inquebrantable, y se topa con un sinfín de obstáculos mientras investiga qué es lo que realmente sucedió, siendo el principal el rechazo de la gente y la total indiferencia de la policía. A pesar de que la película se lleva a cabo en un lugar pequeño y remoto del mundo, sirve como microcosmos de un problema a nivel global, en el que la comunidad trans es sumamente vulnerable y vive con miedo. Dicho esto, la película también muestra cómo la unión de una comunidad y el apoyo desde dentro puede mover montañas, y el director lo muestra sin necesidad de recurrir al melodrama, mostrando todo cómo es, y utilizando la atmósfera oscura como un recurso más para establecer el tono. Usa, además, a los elefantes como elementos de presencia tanto física como simbólica, dando pie a uno de los finales más emotivos de lo que se pudo apreciar en el festival.

“Siempre soy tu animal materno”
Después de su multipremiada “Tengo sueños eléctricos” (2022) -estrenada en Locarno- la directora costarricense Valentina Maurel presentó su segunda película en Cannes, con una reacción un poco más mesurada. La historia sigue a Elsa, que regresa a Costa Rica después de haber pasado un tiempo en Europa, y reconecta con su hermana Amalia, ocho años menor.
Las actrices Daniela Marín Navarro, Mariangel Villegas y la mexicana Marina de Tavira compartieron el premio a mejor actriz de esta sección, siendo sus actuaciones el elemento más fuerte de una película que se sustenta más en atmósfera y en retratar el día a día de esta familia, que en buscar una narrativa formal. Para quienes gusten de cine de este tipo podría funcionar mejor que para quienes busquen algo más tradicional, ya que la película se siente caótica, y es difícil darle forma a los temas que quiere explorar. Eso sí, la dinámica entre las hermanas y su madre nunca deja de captar la atención, retratando con franqueza los vínculos emocionales y resentimientos que llegan a forjar la vida y personalidad de los hijos, y que muchas veces los padres acarrean de su propia historia, sin poder romper esos traumas generacionales. Maurel tiene una voz muy clara, y será interesante seguir viendo qué nos ofrece en el futuro.

“Titanic Ocean”
Se trata de una de las películas que más expectativas causó previo al festival, debido a su extraña premisa: el día a día de una academia japonesa donde adolescentes entrenan para convertirse en sirenas profesionales. La película, sin embargo, no convenció del todo.
En su segundo trabajo como directora, la también actriz griega Konstantina Kotzamani quiere hacer demasiadas cosas, y termina por alienar a la audiencia con esta sobre saturación. A pesar de su inusual premisa, gran parte de la película es sobre la relación de las adolescentes -cual serie de televisión estadounidense- en la cual hay rencillas, alianzas, bullying y envidias. Son las escenas de práctica, y la competencia final, las que elevan este ejercicio. La cámara de Raphaël Vandenbussche capta bellísimamente a las adolescentes bajo el agua y logra transmitir el por qué de la importante de este… ¿deporte? ¿sueño? ¿obligación? Kotzamani además inserta elementos fantásticos que son más que bienvenidos, en una película que se siente larga y algo tediosa, pero cuya visión es digna de admiración.

FUERA DE COMPETENCIA
“Jim Queen”
Esta edición del festival tuvo un gran número de películas animadas, entre las cuales hubo dos de temática Queer: “Tangles” y “Jim Queen”. Esta última, dirigida por Nicolas Athane y Marco Nguyen, se presentó en la sección de películas de medianoche, en una función abarrotada que estuvo llena de aplausos y gritos durante la proyección, seguida de una ovación de pie que duró bastantes minutos.
No es para menos, se trata de una película muuuy divertida (y gay), que cuenta la historia de un influencer parisino que pasa sus días en el gimnasio y es adorado por miles. Esto, hasta que un virus empieza a atacar a la comunidad, convirtiéndolos en… heterosexuales. Es entonces que uno de sus fans, un afeminado twink, decide ayudarlo.
La película no deja cabo suelto a la hora de burlarse y satirizar a la comunidad gay, sobre todo en esa obsesión por la perfección física y masculina. Su mensaje no podría ser más sencillo: lo que importa es el interior. Pero para llegar ahí, nuestros protagonistas pasan por una serie de aventuras e infortunios que se vuelven cada vez más descabellados, siempre con alguna puntada obscena, pero también con la mano firmemente plantada en el corazón. Sí, se vuelve un poco repetitiva, pero nunca deja de ser una mina de risas. Y como cereza en el pastel, el actor porno Francois Sagat presta su voz al villano Pavel, un personaje claramente moldeado en él mismo.

“Marie Madeleine”
Gessica Généus produce, escribe, dirige y protagoniza esta película sobre una prostituta haitiana que establece una relación con un joven evangelista cuyo padre está por abrir una Iglesia frente al burdel donde ella trabaja. Como es de esperarse, esto genera mucha tensión.
Généus inicia su película con una imagen de gran belleza que evoca un sueño, tono que sostendrá a lo largo de casi dos horas, en las que la atmósfera por momentos llega a sobrepasar la carga dramática. Y es que si bien el tema de esta confrontación entre religión y libertad daba para una exploración profunda, la película de Généus no llega a ahondar demasiado en ello, quedándose en la superficie, a pesar de que construye muy bien a sus dos personajes principales. Su mensaje sobre aceptación y encontrar la belleza en lo más mundano resuena fuerte, y el bagaje cultural está representado en diversos detalles que agregan color y dimensión a la historia. Se trata, pues, de una película contemplativa que, con todo y sus bemoles, lograr crear un fuerte impacto emocional.

“Think Good”
Otra película con el tema de la religión de fondo, pero esta vez centrada en un matrimonio en el que el judaísmo extremo del marido empieza a jugar un rol bastante tóxico en la relación. Se trata de la cuarta película de la también actriz Géraldine Nakache, presentada aquí como una de las muchas películas del contingente francés que el festival gusta de presumir año con año.
Monia Chokri y Niels Schneider (protagonista de otra película en competencia, “The Unknown”) están estupendos como la pareja que se conoce muy joven y que -a pesar de ciertas señales de que no todo está bien- se casan y hacen una vida juntos. La película la sigue sobre todo a ella, quien se encuentra atrapada en un matrimonio del que no puede salir, y que poco a poco va desenmascarando el efecto psicológico que él tiene sobre ella. Nakache logra mantener el tono angustiante y realista, con varias escenas que resultan aterradoras, pero con Chokri siempre al centro mostrando dignidad y cordura. El arco de su personaje siempre se siente congruente, culminando en una escena particularmente desgarradora que es apenas el inicio de lo que está por venir. El cine francés suele ser algo frío y sin caer en la exageración, lo cual ayuda a que esta historia se mantenga siempre convincente.

“Les matins merveilleux”
Sin mayores pretensiones que la de presentar a sus personajes y seguirlos en su día a día, la directora francesa Avril Besson crea aquí una agradable y emocional anécdota sobre una mujer (India Hair) que regresa al pueblo de su difunta madre, y se hace amiga de un viejo amigo de ella (Éric Cantona) y de la chica trans (Raya Martigny) que atiende uno de los bares locales. Cantona, por cierto, también tuvo presencia en el festival con un documental sobre su propia vida.
La película de Besson podría catalogarse como una comedia romántica, un drama ligero, un viaje nostálgico, o incluso un coming-of-age tardío. Pero, ¿para qué darle un solo adjetivo? Lo que funciona aquí son los personajes, empezando por nuestra protagonista, que va por la vida cual Dorothy en Oz, descubriendo todo por primera vez como si fuera una niña. La relación que establece con Thierry y Marina es muy diferente, pero cada una con sus propios encantos. En esta película no pasa gran cosa, es toda sobre el comportamiento humano, y los pequeños detalles que nos van forjando. Esto podría frustrar a algunos, pero si uno se deja llevar, encontrará aquí varias razones para sonreír y apreciar los momentos. No es una película que cambiará el mundo, pero tampoco necesita serlo.
SEMANA DE LA CRÍTICA
“Flesh and Fuel”
La Semana de la Crítica, al igual que Un Certain Regard, es una especie de sección cazatalentos, en la que solo se aceptan óperas primeras y segundas películas. Es también una selección más pequeña, con apenas siete largometrajes en competencia, curados con mucho cuidado por su directora Ava Cohen y su equipo. Aquí estuvo la única película 100% mexicana que se presentó en Cannes este año: “Seis meses en el edificio rosa con azul” de Bruno Santamaría Razo. Esta película tiene temática gay, al igual que “La Gradiva”, que se llevó el premio principal de la sección. Una tendencia que este año se vio en el festival entero.
Otro caso es el de “Flesh and Fuel”, que se alzó con un premio especial que otorgó el jurado de la Queer Palm (galardón no oficial que se da a lo mejor de la oferta Queer del festival). Se trató del Premio al Descubrimiento, para el director francés Pierre le Gall.
Su película sigue a un trailero francés que un buen día conoce a otro trailero, pero polaco, con el que empieza una relación. Las dificultades de su trabajo hacen que apenas y se puedan ver cada cierto tiempo, además de que deben de cuidarse de la policía y enfrentar a una comunidad que no es muy abierta. Sobre esta línea, la película recuerda a la mexicana “En el camino” -en cines el 4 de junio- que sigue a dos traileros que establecen una relación mientras lidian con la homofobia inherente de su profesión. Aquella película de David Pablos toca estos temas más a fondo, pero eso no demerita que “Flesh and Fuel” quiera irse en otra dirección más cercana al romance. La película funciona, y tiene momentos que resultan muy conmovedores (un encuentro desde dos lados diferentes de la carretera me viene a la cabeza), además de estar muy bien actuada por Alexis Manenti y Julian Swiezewski. Sin duda será una de las películas gays consentidas de la audiencia este año.

QUINCENA DE REALIZADORES
“Shana”
La sección de la Quincena de Realizadores fue creada en 1969 cuando hubo una interrupción del festival, y reconoce a todo tipo de talento que quizás no entre en los criterios de la competencia oficial, pero que vale la pena elevar también. No es una competencia per se, aunque sí se entregan varios premios. Este año, la Sociedad de Autores y Compositores Dramáticos (SACD) le dio un reconocimiento a “Shana” como la mejor película de habla francesa.
La película sigue a Shana, interpretada por una magnífica Eva Huault, una mujer sin filtro cuya pareja está en la cárcel, y se las tiene que ingeniar para sobrevivir, metiéndose en muchos problemas en el camino. El estilo de la directora Lila Pinell recuerda mucho al cine de Sean Baker (“Anora”, “The Florida Project”), usando mucha cámara en mano, con un concepto realista y hasta improvisado, y un tono que nunca deja de ser caótico. Todo eso describe a Shana también, un personaje que hipnotiza desde la primera escena y al que no le podemos quitar los ojos de encima. La película es muy entretenida, y muestra un lado diferente de París, con toda su multiculturalidad y los conflictos entre nacionalidades y religiones. Y ahí está Pinell, al centro, fascinante e impredecible.

“La perra”
Otro premio que se da en el festival, y el cual ya raya en lo sui generis, es la Palm Dog, entregado al perro favorito de entre todas las películas que se presenten, sin importar la sección. Quizás el de esta año estuvo algo cantado, ya que había una película en la programación titulada “La perra”. Aun así, Yuri, su protagonista, lo merecía.
La película la dirige la chilena Dominga Sotomayor, quien hace ocho años sorprendiera al mundo con “Tarde para morir joven”. Aquí, sigue a una mujer, Silvia, que rescata a una perrita en una isla chilena, y la trae a casa. Silvia no ha podido tener hijos con su esposo, algo que la atormenta, además de que esconde un trauma de la infancia que se irá revelando poco a poco. Basada en la novela del mismo nombre, la película no es una saga convencional sobre una mujer y su mascota. Todo lo contrario, la relación entre ambas es igual o más compleja que la que se tiene entre humanos. Sotomayor atina al crear una atmósfera muy singular en la isla, con especial énfasis en la fotografía y el sonido. Es en su exploración de la memoria y el trauma que quizás se quede un poco corta, pecando de ambigua, pero es una película que se queda con uno, de un poder innegable.

“9 Temples to Heaven”
La película del director tailandés Sompot Chidgasornpongse sigue a una familia que hace un peregrinación por nueve templos de Tailandia en un solo día, con el objetivo de prolongar la vida de la abuela.
Si esto funcionará o no eventualmente deja de ser el punto de la película, y se convierte más en un viaje por el que cada personaje transita dependiendo de sus actitudes sobre la religión, la muerte, y los lazos familiares. Es una película que requiere paciencia, ya que puede llegar a ser divertida, sobre todo en las dinámicas familiares, pero también es algo repetitiva, y con una duración excesiva de casi dos horas y media. En ese sentido, mucha gente la comparó con el cine de Apichatpong Weerasethakul, pero no llega a las dimensiones que aquel le brinda a sus películas, quedándose como un objeto curioso que atraerá más a quienes disfruten del cine lento e introspectivo, y también para quienes quieran echarse un clavado muy fidedigno de la idiosincrasia tailandesa.

“We Are Aliens”
Esta película es un anime totalmente original concebido por el director japonés Kohei Kadowaki, que sigue a dos amigos desde la infancia y a través de los años, explorando su amistad y eventual rompimiento.
Se trata de una de las grandes sorpresas del festival, que encantará especialmente a los fans del anime, pero que encuentra en su universalidad un nicho muy específico. Explorando sobre todo temas de acoso escolar y los lazos que existen en una amistad entre amigos desde pequeños, la película logra encontrar en el arco de ambos personajes un hilo emocional que no suelta hasta el final. Sí, algunos elementos podrían considerarse cliché, ya que como narrativa, hemos visto historias así en muchas diferentes formas (incluyendo en la reciente película “Monster”). Sin embargo, la historia fluye y los personajes están muy bien delineados, algo que ayuda a que la película funcione como un retrato melancólico y triste sobre lo que pudo haber sido, y lo que uno se queda para poder seguir adelante.

“Gabin”
La mayoría de las reseñas de esta película mencionarán su similitud con “Boyhood”, de Richard Linklater, así que hagámoslo de una vez. Pero mientras aquella era una historia completamente de ficción, en “Gabin” el director Maxence Voiseux sigue a un niño real que vive en la Francia rural y cuyo padre quiere que siga sus pasos trabajando en la carnicería de la familia. Gabin, sin embargo, ama los animales, especialmente las vacas, y Voiseux lo sigue durante diez años, observando cómo crece y el rumbo que toma su vida.
Este híbrido de documental encuentra su centro en la relación de Gabin con sus padres, y le da igual importancia a los deseos de Gabin como a las expectativas de su papá. Es también muy reflexivo, con la cámara de Voiseux fungiendo como una mosca en la pared, a pesar de que el look de la película es como si fuera de ficción. Los temas que explora sobre masculinidad, clases sociales, e identidad van y vienen a raíz de su inusual estructura, lo que por momentos hace que se pierda momentum y no se ahonde demasiado en todo lo que quiere decir. Como experimento, es una genialidad, aunque como narrativa quizás se quede algo corta.

ACID
“Promised Spaces”
La sección ACID fue creada por cineastas para rescatar películas independientes que quizás podrían quedar perdidas y merezcan verse. Aquí uno encuentra muchas veces las películas más disparatadas o “locas” del festival, aunque hay de todo, incluyendo joyas inesperadas que vale la pena impulsar.
Una de ellas es “Promised Spaces”, que hace un retrato crítico de la sociedad moderna de Cambodia, sobre todo del capitalismo que hay detrás de la vivienda y cómo está cambiando el panorama de las ciudades con tantos edificios y una forma de vivir vertical. La película sigue a un grupo de personajes que viven dentro de estos edificios sin terminar, encontrando ahí techo y un lugar seguro para resguardarse. En su segunda mitad, sigue a una mujer acaudalada que compró un departamento en uno de estos edificios. Este cambio de perspectiva es un poco polarizante, sobre todo porque uno se queda con las ganas de seguir viendo qué pasó con esa gente, aunque la película quiere hacer un retrato general de esta situación, presentando diferentes puntos de vista. Lo que vemos y aprendemos es fascinante, un vistazo reflexivo y pausado sobre cómo ha evolucionado el país, creando espacios más grandes, pero curiosamente empujando vidas cada vez más aisladas.

“Blaise”
Una de las películas más originales de esta edición del festival, con un estilo de animación y humor que remite desde a South Park hasta a Adult Swim. Los directores Jean-Paul Guigue y Dimitri Planchon conciben a una familia formada por el padre, la madre, y su hijo de 16 años, en la que todos están tratando de pertenecer.
Blaise es precisamente ese adolescente que no tiene personalidad ni parece importarle nada, hasta que una chica lo confunde con un revolucionario, y él decide seguirle el juego. Ahí cambia todo, y Blaise se la pasa tomando decisiones de mal en peor. Se trata de una sátira muy aguda que explora precisamente el miedo a ser invisible, y lo desesperados que estamos por ser queridos. Es un tema adulto tratado con animación bastante singular que lleva a rumbos explosivos (en varios sentidos), pero que resultará un festín para quienes gusten de ese tipo de humor entre seco e inexpresivo, siempre sarcástico, pero también anclado en la vida real. Y si bien por momentos parece perder tracción y toma aristas que no funcionan del todo, “Blaise” nunca deja de ser interesante y de tener algo que decir.
