20 Sep El regreso de los festivales de cine: Nomadland y todo lo demás
Cuando el Festival de Cine de Toronto, en esta última edición, llegó a su fin, leí un tuit de un reportero haciendo una encuesta: “Quitando a Nomadland, ¿cuál fue su película favorita del festival?”.
Nomadland, de la directora Chloé Zhao, causó revuelo al estrenarse en tres festivales de cine de manera simultánea: Toronto, Telluride y Venecia. Es normal que estos festivales de gran renombre compartan películas en sus respectivas programaciones (a pesar de la silente, aunque reconocida, batalla por ganar las premieres mundiales), pero esta proyección fungió como un símbolo de hermandad en tiempos en los que el mundo enfrenta una pandemia y, como toda la industria del entretenimiento, los festivales han sufrido golpes fuertes, como la casi inusitada cancelación del Festival de Cannes en mayo.
Venecia, el festival de cine más antiguo del mundo, ha sido el primer festival que se atreve a hacer una edición presencial, respaldada por el gobierno de Italia y el control que ya se tiene del virus en aquel país. Con estrictos protocolos de seguridad, el glamour regresó al Lido, donde estrellas que pudieron cruzar las fronteras de la Unión Europa caminaron por la alfombra roja, y periodistas y público mayoritariamente europeo pudieron disfrutar de una celebración de cine inusual, pero necesaria.
El Festival de Cine de Toronto, que se ha posicionado como parteaguas en la carrera por el Óscar, y punta de lanza en Norteamérica para películas que se estrenaron en Cannes o Venecia, optó por tener una edición primordialmente digital, y más pequeña de lo habitual a pesar de contar con poco más de 130 películas. Esto era inevitable, la situación global ha hecho que la industria se tenga que adaptar a la oferta que está disponible, además de incluir factores externos como el que los Óscares se hayan retrasado a abril de 2021 y las distribuidoras hayan preferido guardar sus títulos con más potencial para lanzarlos más adelante. Se da paso, entonces, a cine proveniente de todo el mundo que quizás hubiera pasado desapercibido por la ola de ruido que causan los directores y actores más reconocidos, dándole la oportunidad a compradores, prensa y público de disfrutar y descubrir sin un viciado aparato mediático de por medio.
Chloé Zhao, la directora china que con tan solo dos películas de muy pequeña escala fue contratada por Marvel para dirigir uno de sus proyectos más anticipados, Eternals, logró terminar una nueva película entre estos trabajos. Nomadland sigue a Fern, interpretada por Frances McDormand, mientras recorre el Medio Oeste de los Estados Unidos después de que la empresa que sostenía a su pequeño pueblo cerrara. Recién enviudada y sin aparentes ataduras, se va encontrando a diferentes personajes con los que establece vínculos que la llevan a reencontrarse a sí misma, mientras la cámara del fotógrafo Joshua James Richards capta impresionantes amaneceres y atardeceres, y la música de Ludovico Einaudi provee la melancólica atmósfera.
Sin afán de engrandecer algo a niveles de expectación imposibles de sostener, fue, para estos ojos, la mejor película del festival, que además se presentó justo cuando Venecia, con su jurado liderado por la actriz Cate Blanchett, anunció que era la ganadora del León de Oro, el máximo galardón que otorga este festival.
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