Reseña: El beso de la mujer araña

La historia de “El beso de la mujer araña” ha tenido varias iteraciones desde que el autor argentino Manuel Puig publicara su novela en 1976. Entre las más notorias se encuentra su primera adaptación al cine, en 1985, que lanzó al estrellato a Sonia Braga y le valió el Óscar a William Hurt. Años más tarde, la obra fue adaptada como musical de Broadway, el cual ganó siete premios Tony, incluido uno para la legendaria Chita Rivera. Es precisamente esta versión la que ahora llega a la pantalla grande y se estrena en cines en todo su esplendor.

La mente detrás de esta adaptación -estrenada en el Festival de Sundance hace un año- es el cineasta estadounidense Bill Condon, quien cuenta con amplia experiencia en el género musical (adaptó Chicago en 2002 y dirigió Dreamgirls en 2006 y La bella y la bestia en 2017). Este material, sin embargo, es quizá el más complejo de todos, y narra la historia de Molina (Tonatiuh), encarcelado por indecencia pública junto a Valentín (Diego Luna), un prisionero político, en algún país latinoamericano regido por una dictadura militar.

Molina, afeminado y seguro de sí mismo, idolatra a la actriz Ingrid Luna (Jennifer Lopez) y, para huir de los horrores que viven, le narra a Valentín la historia de uno de sus musicales más espectaculares: El beso de la mujer araña. De esta manera, la película nos transporta a un universo de fantasía donde el personaje de Aurora se ve inmersa en un triángulo amoroso entre gánsteres y glamur. Esto le brinda a López una gran oportunidad para lucirse en deslumbrantes secuencias de música y baile.

Para lograr un efecto más catártico, Condon y su fotógrafo Tobias Schliessler decidieron emular el estilo Technicolor de los musicales clásicos de los años treinta y cuarenta. El resultado es espectacular: aunado al maravilloso diseño de producción y vestuario, los colores lucen como rara vez lo hacen en las producciones actuales, y Condon sin duda sabe cómo filmar los números musicales.

Si hay algo que impide que esta producción alcance la grandeza es que todo está envuelto en un halo de artificialidad del que resulta difícil escapar. Las escenas con López le dan vida a la película, pero el verdadero drama reside en la relación de Molina y Valentín, la cual -aunque llena de interesantes tintes políticos y sexuales- puede volverse letárgica y redundante. Tampoco ayuda que cueste trabajo adentrarse en el arco de estos personajes. Tonatiuh actúa como si estuviera en una obra teatral, mientras que Luna apuesta por el realismo (aunque es un actor que rara vez se pierde en sus personajes).

La música, de John Kander y Fred Ebb, con letra de Terrence McNally, tampoco destaca por ser excepcional, aunque los dos últimos números de la película, en los que realidad y fantasía se entretejen de forma más compleja que en el resto del relato, son excelentes. Dicho esto, el cierre propone un mensaje de liberación y aceptación que deja una impresión muy poderosa.

Título original: Kiss of the Spider Woman
Año: 2025
País: Estados Unidos
Director: Bill Condon
Elenco: Tonatiuh, Diego Luna, Jennifer Lopez

Esta reseña apareció inicialmente en la sección Primera Fila del periódico Reforma.

Pepe Ruiloba
pepe@cinepantalla.com

Apasionado del cine, la televisión y el olor a tierra mojada de Guadalajara. Crítico de cine y programador de festivales. Más Forrest que Pulp, pero para todos hay. Y pa fregonas... Salma.

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