02 Oct Reseña: Digger
Digger Rockwell (Tom Cruise) es un oligarca petrolero que un buen día causa una catástrofe ambiental global y decide tomar las riendas para arreglarlo él mismo. De eso va la nueva película de Alejandro G. Iñárritu, que guarda una revelación importante al término de su primer acto de la que es mejor no saber nada y que aquí no se divulgará.
Dicho esto, en esta crítica a la concentración desmedida del poder económico y político estadounidense, creemos que estamos viendo algo, que estamos llegando a alguna parte, y entonces el artificio se repliega y las indulgencias de Iñárritu entran con toda su fuerza, dándole a la película una lectura adicional cuya efectividad es, cuando menos, debatible: el director le guiña el ojo al espectador y le dice: “¿Ven lo que estoy haciendo aquí?”. Y luego hace que un personaje cuestione precisamente esa efectividad. Una sátira de una sátira. ¿Es ingenioso? Sí. ¿Ambicioso? También. ¿Efectivo (valga la redundancia)? Sí y no.
Eventualmente, el truco se desgasta. Digger, el personaje, tiene su discurso a lo Network, furioso, gritándole hasta al fondo de la sala. Tiene tanta razón como pedantería. Y entonces todo se vuelve aleccionador. La película casi se olvida de que tiene personajes y, en su lugar, se limita a repetir sus ideas. Cruise tiene algunas escenas aisladas para respirar una vez que cierta fachada desaparece, pero incluso estas existen para insistir en lo mismo.
Por cierto, son buenas ideas, importantes incluso. Tan importantes que a la película solo le faltan cortinillas que lo indiquen así. Iñarritu aquí parece convertirse en Riggan Thomson, su protagonista en Birdman, atormentado y agregando capas hasta ver qué tanto se puede salir con la suya. Es fascinante de ver. También tedioso.
Y ha encontrado en Cruise su contraparte perfecta: un actor conocido por su ego, por empujar siempre la balanza, una estrella en toda regla. Su Digger Rockwell es descomunal, interrumpe a todos y no permite que nadie lo cuestione. También ve y es plenamente consciente de la hipocresía del mundo, y se aprovecha de ella. El retrato es agudo y más vigente que nunca.
Se hablará mucho de Dr. Strangelove como referente, y hay algo de eso, sí. Tiene momentos brillantes. Otros que hacen poner los ojos en blanco. Un diseño de producción a cargo de Dennis Gassner que es de ensueño, y actuaciones que destacan más (Goodman, Ahmed) que otras (Hüller, Stuhlbarg).
Pero, sin duda, la veta más interesante de este ejercicio está en lo que tiene que decir sobre el poder y la influencia de la narrativa, y también del arte. Y en cuanto a eso, me pongo de pie.
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Año: 2026
País: Reino Unido, Estados Unidos, México
Director: Alejandro G. Iñárritu
Elenco: Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemmons
Esta reseña apareció en la sección Primera Fila del periódico Reforma.
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