La relevancia de Aún es de noche en Caracas

Para Mariana Rondón y Marité Ugás, el cine político nunca fue un territorio ajeno: trabajos previos como Zafari y Pelo Malo ya dialogaban con las tensiones sociales y emocionales de Venezuela. Por eso, cuando el actor Edgar Ramírez se acercó para proponerles Aún es de noche en Caracas, la historia basada en el libro de Karina Sainz Borgo y anclada en un momento crucial del país, no hubo dudas en aceptarla.

Tras un recorrido por festivales como el Toronto International Film Festival (TIFF) y Palm Springs —donde recibieron la mención honorífica del Jurado Iberoamericano—, las cineastas reflexionan sobre la gestación y evolución de un proyecto que hoy adquiere aún más resonancia a la luz de los acontecimientos recientes en Venezuela, un país cuya historia continúa escribiéndose.

 

• ¿Cómo nació Aún es de noche en Caracas y cómo fue el proceso de gestación del proyecto, desde el guion hasta el financiamiento?

Marité Ugás: La novela La hija de la española se publica en 2019 e inmediatamente se convierte en un éxito editorial. Nosotras tuvimos el chance de leerla muy pronto y quedamos conmovidas.

Un año después, durante la pandemia, el actor venezolano Edgar Ramírez nos invita a adaptar la novela a cine y no dudamos en aceptar. Él, como productor, junto con el productor mexicano Stacy Perskie y otros dos, levantan el financiamiento y luego nos invitan a codirigirla. Poco tiempo después ya estábamos en Ciudad de México, donde rodamos el film.

• ¿Qué retos implicó levantar una película con una carga política tan fuerte?

Mariana Rondón: El cine que nosotras hacemos es un cine político, así que no es la primera vez que reflexionamos sobre estos temas. Pero, a diferencia de nuestras películas anteriores, esta es una película con mucha más acción. Para nosotras era un reto que esa acción conviviera con un trabajo profundo de los personajes, que creciera con el suspenso como herramienta del thriller político y poder llevar al espectador al lugar de nuestro personaje principal, que viva la tragedia de un venezolano.

• Antes de hacer la película, ¿cuál era su contexto personal y emocional frente a la situación en Venezuela? ¿Ustedes o personas cercanas vivieron de cerca el régimen de Maduro?

Mariana Rondón: Ambas hemos vivido en Venezuela las consecuencias del madurismo. Dejamos Venezuela en el 2015; ya en ese momento nos resultaba muy difícil seguir viviendo en el país.

En el 2013 hicimos una película llamada Pelo Malo que tuvo un recorrido internacional muy importante, recibiendo premios y estrenándose en salas de cine alrededor del mundo. Esa película incomodó mucho al gobierno y nos hizo entender que cada vez era más difícil que pudiéramos seguir haciendo cine dentro del país.

• ¿Hubo algún hecho, imagen o testimonio real que detonara la historia de Adelaida?

Mariana Rondón: Nosotras hicimos la adaptación de La hija de la española, que transcurre en medio de las protestas estudiantiles del 2017, donde el gobierno bolivariano acometió una de las represiones más brutales de los últimos años. Muchos fueron asesinados o torturados en las prisiones del Estado.

Todos los venezolanos acompañamos esas protestas con el dolor infinito de ver caer a esos jóvenes día tras día. El personaje de Adelaida debe sobrevivir en medio de esta ciudad que la acorrala y la va despojando de todo lo que le pertenece: su vida, sus amores, su identidad.

• Tras terminar su película, ¿cambió su relación emocional con el país o con la historia que estaban contando?

Mariana Rondón: La película se filmó en México con un enorme elenco venezolano que vive en ese país. Lo más emocionante fue reencontrarnos y sentir que, contando esta historia, volvíamos a ser un país. Podíamos recuperar quiénes éramos, qué nos había pasado, que no sólo éramos una masa de migrantes tratando de sobrevivir en medio de los rigores de quien pierde todo. En definitiva, pudimos recuperar algo de lo perdido.

MÉXICO Y LA COPRODUCCIÓN

• ¿Cuál fue el involucramiento de México dentro del proyecto, tanto a nivel de producción como creativo?

Marité Ugás: El equipo de producción mexicano, a cargo de Redrum, cuidó este proyecto de manera extraordinaria en cada una de sus fases, procurando no perder nunca la pátina de verosímil indispensable; es decir, que el espectador, sobre todo el venezolano, sintiera que las acciones estaban sucediendo en la ciudad de Caracas.

• ¿Qué aportó México a la película que fue clave?

Marité Ugás: La mayoría del crew es mexicano, grandes profesionales que con su talento y compromiso ayudaron a lograr este thriller de una huida en medio de la convulsionada Caracas del 2017.

Desde cada una de las áreas se hizo un estudio minucioso de la arquitectura caraqueña, hasta el más mínimo detalle de los pisos del apartamento, y se reprodujeron en el foro.

Por su parte, el DP (Juan Pablo Ramírez) estudió el comportamiento de la luz caraqueña en sus distintas horas. El mismo detalle con el vestuario, la utilería, y el resultado logra capturar la esencia de esta ciudad caribeña convulsionada.

• La protagonista regresa a casa y encuentra un país irreconocible. ¿Qué representa para ustedes ese regreso y esa pérdida?

Mariana Rondón: La palabra patria ha perdido su significado por haber sido usada de tan mala manera por los gobiernos populistas. Pero creo que eso es lo que pierde Adelaida, nuestra protagonista. Para muchos de nosotros la patria es la madre, el país o la casa. Adelaida ha perdido la patria.

• Más allá del contexto político, ¿dirían que la película habla principalmente sobre la pérdida y la identidad?

Mariana Rondón: Efectivamente de eso habla la película. En todo este tiempo de escritura y filmación teníamos una gran pregunta: ¿quien pierde su identidad para poder sobrevivir, está realmente salvándose? Creo que descubrimos que no te salvas, sólo sobrevives.

• ¿Cuánto tiempo duró el rodaje y cómo construyeron el set para transmitir esa sensación constante de encierro, vigilancia y amenaza?

Marité Ugás: El rodaje duró ocho semanas. Es interesante recalcar que gran parte de los actores son venezolanos residentes actualmente en México. Esto habla de la gran diáspora, donde se encuentran venezolanos en todas partes del mundo y, justamente, en México vive un inmenso grupo de actores y artistas venezolanos. Tuvimos la suerte de que actores de primera línea, acostumbrados a protagonizar films y telenovelas en Venezuela, aceptaran actuar para nosotras, inclusive en pequeños papeles. Los extras también son venezolanos residentes en México. Tuvimos jóvenes que en su momento participaron de estas grandes protestas en Venezuela; es decir, se estaban representando a sí mismos.

• Uno de los grandes atributos de la película es el diseño sonoro y la edición, que sostienen la tensión casi todo el tiempo. ¿Cómo trabajaron estos elementos para que el peligro se sintiera constante?

Marité Ugás: Tanto la diseñadora de sonido, Lena Esquenazi, como el músico, Camilo Froideval, son grandes amigos con quienes hemos trabajado gran parte de nuestra filmografía. La complicidad entre nosotros es evidente y juntos logramos ajustar los elementos para generar el thriller.

La edición es de Soledad Salfate, gran editora chilena con quien ha sido un placer trabajar y concebir juntas el tono y ritmo, detalle a detalle.

PRESENTE Y RESONANCIA ACTUAL

• ¿Cómo se sintieron con los acontecimientos que acaban de suceder en Venezuela?

Mariana Rondón: Nos sentimos entre dos espadas, con filos muy cortantes. Celebramos que hayan quedado en libertad algunos presos políticos, pero aún quedan muchos, incluso menores de edad que nunca debieron estar allí.

Creemos que, para todo venezolano, la liberación de los presos es una prioridad. Es el punto de partida para poder seguir adelante. Se deben garantizar los derechos de los que han luchado para que la salida de nuestro conflicto social, político y humanitario sea cívica y se sostenga en la voluntad popular y en la democracia. No queremos adelantarnos a un desenlace de algo que está sucediendo en este instante y que, lamentablemente, no nos permite ser optimistas.

• La película dialoga inevitablemente con lo que sigue ocurriendo hoy en Venezuela. ¿Cómo se sienten al presentarla en este momento?

Mariana Rondón: Para nosotras fue importante hacer una película que cuenta una ficción, en un contexto lo más fidedigno posible con lo que se vivía en esos años en Venezuela. Es claro que lo que vino luego fue cada vez más violento: el miedo a hablar, a pensar, a disentir ha sido castigado de manera brutal, por lo que quisimos ser capaces de proyectarnos más allá del 2017.

• Tras los acontecimientos recientes en el país, ¿creen que la lectura de la película cambie?

Mariana Rondón: No lo sabemos, pero ojalá sirva para entender una de las caras aterradoras de este drama que estamos viviendo.

• ¿Qué les gustaría que pasara ahora en Venezuela?

Mariana Rondón: Nos gustaría poder votar, que el voto se respete y vivir con las garantías de una nación libre, independiente y en democracia. Y, fundamentalmente, erradicar todo pensamiento totalitario, tanto de los gobiernos como de cualquier poder con capacidad de imponerse ante los derechos ciudadanos.

• Si la película pudiera provocar una sola conversación o reflexión en el espectador, ¿cuál les gustaría que fuera?

Marité Ugás: Para nosotras siempre ha sido fundamental poder recordar al espectador que estos eventos sucedieron en la realidad —es por eso que lo reforzamos con imágenes de archivo— y que, al igual que Adelaida, muchos han sufrido la pérdida de muchas maneras: la pérdida del amor, de los recuerdos, del país. Y que le haga recordar al espectador que las democracias son frágiles y que, en cualquier descuido, las podemos perder.

Mariana Mijares
mariana@cinepantalla.com

Mariana se formó en la Universidad Iberoamericana y el periódico REFORMA, para luego contribuir como freelance en más de una docena de medios.

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